Muchas certezas se llevó River del Monumental. La primera es que hay –y debe haber- vida después de Fabbiani. Porque si bien lo del Ogro volvió a ser determinante, no se puede desconocer la categoría de Abelairas para clavarla al ángulo y los buenos pasajes de buen fútbol (quizás carentes de profundidad, pero buenos al fin) que el equipo mostró en el primer tiempo. La segunda, y no menos importante, es que las lagunas que tuvo en la etapa final, frente a un rival más ambicioso o con más claridad en los últimos metros, lo terminará pagando caro. Pero la sensación más interesante que le dejó este partido a River es que puede ser amigo de la palabra ganar. Y eso hace mucho no le pasaba.
domingo, 22 de febrero de 2009
River Plate 2 Banfield 0
Muchas certezas se llevó River del Monumental. La primera es que hay –y debe haber- vida después de Fabbiani. Porque si bien lo del Ogro volvió a ser determinante, no se puede desconocer la categoría de Abelairas para clavarla al ángulo y los buenos pasajes de buen fútbol (quizás carentes de profundidad, pero buenos al fin) que el equipo mostró en el primer tiempo. La segunda, y no menos importante, es que las lagunas que tuvo en la etapa final, frente a un rival más ambicioso o con más claridad en los últimos metros, lo terminará pagando caro. Pero la sensación más interesante que le dejó este partido a River es que puede ser amigo de la palabra ganar. Y eso hace mucho no le pasaba.
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